Viajar no siempre consiste en tachar monumentos de una lista. A veces, lo que realmente se queda contigo es escuchar varios idiomas mezclándose en una misma calle, probar una comida que no sabes pronunciar o descubrir cómo conviven tradiciones completamente distintas en un mismo lugar. El Día Mundial de la Diversidad Cultural es una buena excusa para pensar en destinos donde precisamente eso es lo más interesante. Ciudades y rincones donde las culturas se cruzan, se mezclan y forman algo único. En Slingo Casino nos quedamos con estos 3 destinos.
Estambul (Turquía)
Hay ciudades que parecen pertenecer a un solo país y luego está Estambul, que da la sensación de vivir entre dos mundos al mismo tiempo. Basta cruzar el Bósforo para pasar de Europa a Asia, pero lo interesante no es solo lo geográfico, sino ver cómo todo convive en la misma ciudad.
Aquí puedes empezar la mañana entrando en Santa Sofía, perderte entre los puestos del Gran Bazar y acabar el día tomando té frente al estrecho mientras suena la llamada a la oración desde varias mezquitas al mismo tiempo. La mezcla entre herencia otomana, influencias europeas y vida moderna hace que Estambul tenga una energía muy distinta a cualquier otra ciudad europea o asiática, al tener parte de su núcleo en cada continente.
Además, es una ciudad en la que se vive mucho en la calle. Las cafeterías y teterías suelen estar llenas, muchos barcos pasan de forma constante y los barrios con personalidades completamente distintas hacen que cada día parezca diferente.
Sarajevo (Bosnia y Herzegovina)
Sarajevo sorprende muchísimo la primera vez que se visita, probablemente porque no se parece a lo que uno imagina antes de llegar. En apenas unos minutos puedes pasar de una mezquita otomana a una catedral católica, una iglesia ortodoxa o una sinagoga. Y todo conviviendo dentro del mismo centro histórico. Una mezcla muy llamativa en solo unos metros de distancia.
La ciudad tiene una mezcla cultural muy marcada por su historia balcánica y por el paso de distintos imperios a lo largo de los siglos. Es algo que se percibe en la arquitectura, en la comida y hasta en el ambiente de sus calles. El barrio de Baščaršija, con sus cafés tradicionales y mercados, es probablemente el mejor ejemplo de ese cruce entre Oriente y Occidente.
Pero la capital de Bosnia y Herzegovina también tiene algo más difícil de explicar, y es su humanidad. A pesar de todo lo que ha vivido la ciudad, sigue transmitiendo cercanía, vida familiar y social, y esa sensación de mezcla de culturas y convivencia que la convierte en uno de los destinos más interesantes y poco comunes de Europa.
Hoi An (Vietnam)
Hoi An es una ciudad que parece haberse quedado suspendida en otro ritmo. Esta pequeña localidad vietnamita fue durante siglos un importante puerto comercial donde convivieron comerciantes chinos, japoneses y europeos, y esa mezcla todavía se nota hoy en sus calles.
Las casas amarillas, los templos chinos, los puentes japoneses y los mercados junto al río crean un ambiente muy particular, especialmente al atardecer, cuando la ciudad se llena de farolillos de colores. No tiene el caos de otras zonas de Vietnam, lo que hace que todo sea más relajado y agradable, sin tanto bullicio en el ambiente. Además, Hoi An conserva muchísimo de la identidad cultural vietnamita, desde la gastronomía hasta los talleres artesanales o las celebraciones tradicionales.








