No hay que gastar mucho dinero para disfrutar del verano. Terrazas, chiringuitos, conciertos, viajes… Hay muchos planes muy interesantes que pueden acabar costando una cantidad importante de nuestro dinero, pero también podemos echar mano de planes improvisados, mucho más baratos, con los que disfrutar de los meses estivales. En Slingo Casino te dejamos cinco ideas para disfrutar del verano sin que la cuenta corriente lo note demasiado.
Picnic al atardecer

Coge una manta, llena una bolsa con lo que haya en la nevera y busca un sitio con buenas vistas para un buen picnic. No hace falta ir lejos: un parque, una colina, un mirador cerca de casa, o incluso la playa si la tienes cerca. La clave está en la hora, porque los atardeceres de verano español tienen una luz que convierte cualquier lugar en algo especial y muy bonito.
Si, además, le añades buena música, buena bebida y gran compañía, tienes un plan de tarde económico y muy amable. España, además, es un país espectacular para esto: el Mirador de San Nicolás en Granada, el Cabo de Finisterre en Galicia, el Garbí en Valencia… pero también cualquier azotea de un barrio cualquiera a las nueve de la noche de julio y agosto. ¡Incluso puedes utilizarlo a modo de cita romántica!
Piscinas naturales y pozas

Las piscinas naturales son uno de esos secretos a voces que cada año siguen sorprendiendo a quien las descubre por primera vez. El agua fría, la roca, el silencio comparado con cualquier playa en agosto. La Sierra de Madrid, por ejemplo, tiene algunas de las más accesibles del país,
Por su parte, también están las pozas. Gredos tiene pozas que parecen sacadas de otra latitud, y casi cualquier comunidad tiene las suyas si se busca un poco. El gasto es prácticamente nulo, ya que todo se suma al coste del transporte, algo de comida y el siempre necesario protector solar. El único inconveniente es que cada vez son más conocidas, así que conviene madrugar un poco si se quiere disfrutar sin sufrir las clásicas aglomeraciones.
Free tours y un pequeño aperitivo

En casi todas las ciudades españolas hay free tours que funcionan a la perfección: un guía que conoce bien la ciudad, un recorrido de un par de horas por los rincones más interesantes, y al final dejas lo que consideres según lo que haya valido.
Es una forma estupenda de ver la ciudad propia con otros ojos o de descubrir una desconocida sin gastar en visitas guiadas. El plan se remata con algún aperitivo en algún bar de la zona, y por menos de diez euros tienes una mañana de sábado completamente resuelta y pasada de la mejor manera. Funciona especialmente bien en las ciudades españolas más importantes, pero ya los hay en ciudades medianas que tienen mucho que contar.
Cine y conciertos al aire libre

Cada verano, los ayuntamientos de toda España programan proyecciones de cine al aire libre, conciertos gratuitos en plazas y parques, verbenas de barrio y sesiones de música en directo que no cuestan nada. La mayoría pasan desapercibidos porque no se anuncian tanto como los festivales de pago, pero están ahí y suelen tener un divertido ambiente.
La clave es consultar la agenda cultural del ayuntamiento de tu ciudad a principios de cada mes, porque en julio y agosto la programación se multiplica y ofrece muchas posibilidades gratuitas o de bajo coste.
Ruta en bici junto al río

Ciudades nacionales como Madrid, Valencia o Sevilla disponen de carriles bici habilitados para recorrer sus ríos de punta a punta, y en verano son uno de los mejores planes de la tarde, especialmente cuando baja un poco el sol.
El cauce del Turia en Valencia es especialmente bonito, con jardines, zonas de juego y espacios para sentarse a lo largo de sus casi diez kilómetros de recorrido. Madrid Río tiene puentes, zonas de agua para los niños y vistas a la Casa de Campo. Mientras que en Sevilla, el Guadalquivir al caer el sol tiene algo que cuesta describir con palabras.
Si no tienes bici propia, los sistemas de alquiler público son baratos y fáciles de usar. Podéis terminar la ruta con un helado o algo frío en cualquier bar o heladería del camino, y habréis pasado dos horas al aire libre sin haber gastado casi nada de vuestro dinero.









